Pez luna: una de las criaturas marinas más extrañas visita aguas hondureñas
- Diego Ardón

- hace 1 día
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Entre las criaturas del reino animal, existen algunas que nos hacen cuestionarnos si son reales. Entre los peces marinos, una particularmente icónica es el pez luna, nombre dado a las especies de la familia Molidae por su extraña forma, única entre los peces. Los registros históricos de sus avistamientos llegan tan atrás como los romanos, donde Plinio ‘el viejo’ lo llamó ‘cochinillo’, debido a un gruñido que reportaba el autor que el pez hacía al ser removido del agua [1].
A pesar de que hoy en día el pez luna se ha convertido en un símbolo de la protección de los océanos, existen muchos misterios en cuanto a su biología. Un aspecto que aún no se entiende a profundidad es su distribución en los océanos y muy recientemente se reportó por primera vez, su presencia en aguas hondureñas. En esta nota de Honduras Neotropical presentamos un poco sobre la biología de este curioso animal y aprenderemos más sobre sus reportes en aguas catrachas.
¿Qué es un pez luna y cuántas especies hay?
Los peces luna están evolutivamente emparentados con otras familias como las de los peces globo. Los peces de este grupo denominado Tetraodontiformes suelen tener cuerpos rígidos, con formas distintivas y que dependen más del movimiento de sus aletas que el de sus cuerpos para nadar. Pero incluso dentro de este grupo de peces inusuales, la familia del pez luna destaca por su forma más parecida a una cabeza que al cuerpo entero de un pez.
Actualmente se reconocen cinco especies en tres géneros distintos, variando en forma y tamaño. Dos de estos géneros son monotípicos (cuentan con una sola especie; Masturus lanceolatus y el más pequeño de la familia Ranzania laevis) [2].

Dentro del género Mola, se reconocen tres especies y nos centraremos en Mola mola, el pez luna más común y mejor estudiado, y que además es la especie que se reportó para el Caribe hondureño.
¿Qué hay de esa forma tan particular?
No hay ningún otro pez como el pez luna. La mayoría de los peces se movilizan utilizando sus aletas pectorales y movimientos de su cola y aleta caudal. El pez luna no puede hacer esto último, ya que en el proceso evolutivo que le dio su particular forma, perdió por completo su aleta caudal (esa que se encuentra al final de la mayoría de los peces).
La estructura en la parte trasera del pez luna recibe el nombre de clavus, que significa timón en latín y embrionariamente deriva de la aleta anal y dorsal. Al carecer de una aleta caudal, el nado de los peces luna es único. La posición simétrica de sus aletas dorsal y anal y su uso a manera de alas o remos no se encuentra en ningún otro grupo. Por mucho tiempo se creyó que esto los convertía en nadadores torpes, dependientes de ser llevados por la marea. Estudios con telemetría y videocámaras han demostrado que esta idea es incorrecta, y hoy se les considera nadadores activos, capaces de movimientos verticales y horizontales en mar abierto [3].
En las primeras etapas de vida de un pez luna, su forma de cuerpo es muy distinta (Figura 2), y por muchos años se creía que era una especie distinta. Un pez luna recién eclosionado es bastante pequeño, pesando alrededor de 3.7 mg; el récord de un Mola mola adulto es de 2,300 kg, equivalente a un aumento de ¡más de 600 millones de veces! [2] No por nada se les considera el pez óseo más grande del mundo (el tiburón ballena, así como todos los tiburones y rayas pertenecen a una rama diferente, los peces cartilaginosos).
![Figura 2. Larva de una especie de Mola de 5-6 mm de longitud (Australian National Fish Collection, tomada de [9].](https://static.wixstatic.com/media/2e750b_acc169abc2b149c7a4956b6e2b19a895~mv2.png/v1/fill/w_473,h_348,al_c,q_85,enc_avif,quality_auto/2e750b_acc169abc2b149c7a4956b6e2b19a895~mv2.png)
Otra particularidad es su ausencia de vejiga natatoria, órgano que facilita la flotabilidad en la mayoría de los peces. La falta de este órgano es compensada con una capa de piel gelatinosa, alta en contenido de agua, que además de ayudar con la flotabilidad también funge como exoesqueleto protector. Esta adaptación ocupa un considerable porcentaje de su volumen, pero al poseer poca vascularización, no le genera un gran gasto energético [4].
¿Qué se sabe de su ecología?
La ecología del pez luna es muy similar a la de otro vertebrado que nada en el mar Caribe hondureño, la tortuga baula (Dermochelys coriacea), otro gran animal que puede llegar a pesar más de 1,000 lbs. Al igual que este gran reptil, el pez luna forrajea desde la superficie marina hasta más de 800 m de profundidad, siguiendo su principal fuente de comida, invertebrados gelatinosos como las medusas [5,6].
Si bien no necesitan tomar aire de la superficie, al no poder regular la temperatura corporal y bajar a las aguas heladas de las profundidades marinas, el pez luna debe calentarse tomando el sol cerca de la superficie [5]. Precisamente, en inglés, su nombre común no hace referencia a la luna, sino más bien al sol (sunfish) y se cree que el nombre proviene de este curioso comportamiento, que además se ha asociado a remoción de parásitos por parte de aves.
Debido a su rápido crecimiento, los adultos no suelen sufrir depredación por parte de otros organismos. Sin embargo, su estrategia de reproducción recae en números, ya que también posee el récord de fertilidad para vertebrados, ya que históricamente y más recientemente se han reportado hembras con 300 o ¡hasta más de 800 millones de huevos! [7]
El pez luna en Honduras
A pesar de que las distribuciones de pez luna se calcula abarcan lo ancho del planeta, incluyendo el océano Atlántico, muy raras veces han sido reportados dentro del mar Caribe, y previo al reporte del que les hablaremos hoy, no existía en la literatura científica reportes para Honduras.
Los investigadores de Kanahau, Tom Brown y Alexis Manzanares, reportaron en 2024 para la publicación científica Caribbean Journal of Science [8], el encuentro con un espécimen de pez luna en la llamada “Lower Lagoon” al sur de la isla de Utila en las Islas de la Bahía. Los autores del reporte calculan que el espécimen ya llevaba una semana de haber encallado ya que desprendía mal olor y tenía un visible estado de descomposición y señales de haber sido utilizado como carroña. Varios de sus huesos se encontraban desperdigados por el sitio de encuentro y otros no fueron encontrados.
Como con un rompecabezas, los investigadores debieron rearmar el espécimen y a través de sus huesos concluyeron que se trataba de un individuo adulto de la especie Mola mola. Tras realizar otras indagaciones en la comunidad utileña, donde casi la totalidad de los encuestados desconocían de la presencia del pez luna en los alrededores de la isla, lograron dar con un buzo del centro de buceo Utila Dive Center, quien poseía una fotografía de un encuentro con un espécimen vivo observado unos años antes en 2019 (Figura 3). La publicación reporta un avistamiento adicional en Roatán en 2012 y algunas menciones en foros de buceo de mediados de los 2000s, sin embargo, ninguno de estos reportes pudo ser constatado mediante fotografías.
![Figura 3. Encuentro de pez luna con instructores de Utila Dive Center en abril de 2019. Foto tomada por Maria Isabel Fernandes Chaves, tomada de [8].](https://static.wixstatic.com/media/2e750b_1e5d13d2a4444352a3644d84eed8abb8~mv2.png/v1/fill/w_771,h_771,al_c,q_90,enc_avif,quality_auto/2e750b_1e5d13d2a4444352a3644d84eed8abb8~mv2.png)
Este reporte sin duda es fascinante, ya que todo indica que las observaciones de este pez en aguas del Caribe hondureño son bastante raras, pero no imposibles. Aún queda mucho por conocer de este impresionante organismo, incluyendo sus rutas de migración. Los investigadores hipotetizan que el pez luna puede seguir una ruta similar a la del tiburón ballena, a quien se le puede observar con mayor regularidad en las Islas de la Bahía.
También apuntan la interesante coincidencia de la aparición del espécimen encontrado muerto con el huracán Beryl en el año 2024, huracán que alcanzó la categoría 5 en julio, una fecha poco usual por lo temprana en el calendario. Esto podría ser un indicador de que el cambio climático que experimenta el planeta podría estar afectando la biología de este pez en formas aún no comprendidas.
Puedes observar este ejemplar de pez luna encontrado en aguas hondureñas la próxima vez que visites Utila, donde Kanahau recientemente ha inaugurado el Museo de Historia Natural y Cultural de Utila en Monkey Tail Road (Figura 4).
Figura 4. A. Esqueleto de pez luna encontrado en Utila en 2024 y alumnos de escuela local aprenden sobre el pez luna en el Museo de Historia Natural y Cultural de Utila. Foto de Kanahau.
Por: Diego Ardón, Biólogo
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Referencias bibliográficas
Thys TM, Nyegaard M, Kubicek L. 2020. Ocean Sunfishes and Society. En: Thys TM, Hays GC, Houghton DR (eds.) The Ocean Sunfishes: Evolution, Biology and Conservation. CRC Press
Sawai E, Nyegaard M, Yamanoue Y. 2020. Phylogeny, Taxonomy and Size Records of Ocean Sunfishes. En: Thys TM, Hays GC, Houghton DR (eds.) The Ocean Sunfishes: Evolution, Biology and Conservation. CRC Press
Watanabe YY, Davenport J. 2020. Locomotory Systems and Biomechanics of Ocean Sunfish. En: Thys TM, Hays GC, Houghton DR (eds.) The Ocean Sunfishes: Evolution, Biology and Conservation. CRC Press
Bemis KE, Tyler JC, Hilton EJ, Bemis WE. 2020. Overview of the Anatomy of Ocean Sunfishes (Molidae: Tetraodontiformes). En: Thys TM, Hays GC, Houghton DR (eds.) The Ocean Sunfishes: Evolution, Biology and Conservation. CRC Press
Sousa LL, Nakamura I, Sims DW. 2020. Movements and Foraging Behavior of Ocean Sunfish. En: Thys TM, Hays GC, Houghton DR (eds.) The Ocean Sunfishes: Evolution, Biology and Conservation. CRC Press
Phillips ND, Pope EC, Harrod C, Houghton JDR. The Diet and Trophic Role of Ocean Sunfishes. En: Thys TM, Hays GC, Houghton DR (eds.) The Ocean Sunfishes: Evolution, Biology and Conservation. CRC Press
Forsgren K, McBride RS, Nakatsubo T, Thys TM, Carson CD, Tholke EK, Kubicek L, Potter I. 2020. Reproductive Biology of the Ocean Sunfishes. En: Thys TM, Hays GC, Houghton DR (eds.) The Ocean Sunfishes: Evolution, Biology and Conservation. CRC Press
Brown TW, Manzanares AJ. 2024. Rare Occurrences of Ocean Sunfish (Mola mola) in the Bay Islands of Honduras; Notes on Distribution and Osteology. Caribbean Journal of Science 2024 (54): 410-420 p.
Nyegaard M. 2018. There be giants! The importance of taxonomic clarity of the large ocean sunfishes (genus Mola, Family Molidae) for assessing sunfish vulnerability to anthropogenic pressures. Master Thesis Murdoch University, Australia.









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