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Jane Goodall, una vida dedicada a la conservación

  • Editor
  • 1 oct 2025
  • 3 Min. de lectura

Aprendí acerca de Jane Goodall cuando cursaba la clase de Etología (comportamiento) en la licenciatura. El profesor nos había asignado un tema a cada estudiante, y a mi me tocó un papelito que decía: “las mujeres simio de Leakey”. Sin tener menor idea de lo que eso significaba, al llegar a mi casa busqué descifrar el tema asignado y lo que encontré me fascinó. Cada cosa que leía era incluso más impresionante que la anterior.


Louis Leakey (1903-1972), fue un prominente arqueólogo y paleoantropólogo de raíces británicas, nacido en Kenia. Cuyas investigaciones, en compañía de su esposa, Mary Leakey (1913-1996), fueron cruciales para entender la evolución humana. Leakey consideraba que para entender la evolución humana había que “entender el pasado”. Y que, a falta de una máquina del tiempo, se podía aprender de las tribus humanas que se encontraban aisladas de todo rastro de la civilización moderna y de los otros “grandes simios”: el gorila, el orangután y el chimpancé.


Entre los años 60 y 70, Louis Leakey asignó a tres mujeres la intimidante tarea de internarse en la jungla africana y asiática para estudiar a tres de los grandes simios (gorilas, orangutanes y chimpancés). En 1960, la británica Jane Goodall se internaría en la selva de Tanzania para estudiar chimpancés; en 1966, la estadounidense Dian Fossey(1932-1985), iría a las montañas de Ruanda a estudiar gorilas (quizás hayas visto la película “Gorilas en la niebla”, basada en su experiencia); y en 1971, la canadiense Biruté Galdikas, estudiaría orangutanes en la isla de Borneo, Indonesia. Las tres mujeres fueron conocidas como “trimates”. Sus investigaciones transformaron la forma de ver a los primates, y mostraron como algunas cualidades naturales de las mujeres, como la paciencia, observación e interpretación eran importantes en la ciencia, en ese entonces dominada por hombres.


Jane con Dian Fossey a su derecha y Biruté Galdikas a su izquierda
Jane con Dian Fossey a su derecha y Biruté Galdikas a su izquierda

El legado de Jane Goodall


La historia de Valerie Jane Morris-Goodall, que nunca completó su licenciatura, pero que eventualmente recibió un doctorado de la prestigiosa Universidad de Cambridge, nos recuerda cómo gran parte del tratar de entender el mundo a través de la biología proviene de la observación. Jane dedicó muchos años a estudiar una tropa de chimpancés en lo que hoy es Tanzania, donde los observó comer carne, socializar, criar a sus hijos, y establecer jerarquías de liderazgo. Sin embargo, su observación más relevante fue el uso de herramientas en chimpancés, al observar como un miembro de la tropa utilizó una rama para extraer termitas de un termitero, una habilidad que hasta aquel entonces se consideraba propia de los humanos.


Ya en los 70s Jane pasó a dedicarse casi tiempo completo a la conservación y rápidamente se convirtió en una de las voceras más reconocidas, escribiendo libros, apareciendo en documentales y dando charlas alrededor del mundo. Su bandera, evidente en el título de sus últimos libros fue la de la esperanza. Jane creía férvidamente que los humanos tenemos la capacidad de cambiar el rumbo negativo que lleva el estado de nuestro planeta.


Jane Goodall y Honduras



Jane Goodall. Imagen de Shawn Sweeney, Revista People
Jane Goodall. Imagen de Shawn Sweeney, Revista People

A pesar de viajar por el mundo, la Doctora Jane Goodall nunca realizó un viaje oficial a nuestro país. Sin embargo, en 2022 escribió una carta publica a la Presidenta Xiomara Castro, expresando su apoyo a la iniciativa Café Solar y el Corredor Biológico de Yoro, una estrategia de cultivo sostenible de café que promueve la restauración y conservación de los bosques. En dicha carta incita al uso de la Ley Forestal del país para proteger los parques nacionales, crear trabajos ligados al Corredor y beneficiar a las comunidades locales. En su carta, Jane menciona como su programa Roots & Shoots, que busca crear conciencia ambiental en las futuras generaciones, se encuentra buscando establecerse en el país. Aunque primeras aproximaciones ya se han realizado en escuelas de Roatán a través de BICA-Roatán, iniciativas como esta siguen siendo un campo abierto en nuestro país.


El día de hoy, a sus 91 años, Jane dejó este mundo. Se encontraba haciendo lo que más le gustaba, una gira de charlas motivacionales que la convirtieron en un ícono e inspiración para un sinnúmero de personas. En 2021 un periodista le preguntó si se retiraría "una vez que cumpliese con los compromisos en su agenda", a lo que Jane respondió "tengo eventos agendados para 10 años, moriré antes de completarlos. No me retiraré mientras el cuerpo y la mente me lo permitan".



Por: Stefany Flores y Diego Ardón, Biólogos


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